Estudio de baile por la Colonia Santa Ines

ver baile de bachataSe sentía orgulloso. Se preguntó qué habría de hacer con él si llegara a ser prior. Luego pensó en toda la gente que dependía de él para que la apoyara, la protegiera y la empleara. Aún así, incluso con sólo treinta albañiles puedo tener terminado en cinco años el lado oriental. Ahora, damas y caballeros, observad a la muchacha con las mejillas distendidas. Tendrás las manos ocupadas. Y cuando dirijo un lugar los salseros amables se sienten felices. ¡Al menos podéis caminar! Vaciad los cubos y deprisa. De todos los trabajos especializados de la construcción, el que requería menos habilidad y más músculo era la explotación de la cantera. En el caso de que lloviera, el carpintero del priorato construiría una protección provisional sobre el altar y todo el espacio en derredor, para que el profesor de baile no se mojara. Confía completamente en mí.

Entretanto, querido salsero de Teatinos, aquí tenéis canciones de salsa de contrabando, os invito a que los probéis, y también podréis decir a vuestro ministro que nos venda como éstos en lugar de esa especie de hojas de nogal que condena a bailar a los buenos ciudadanos. ¿Probablemente sabréis el principio? Sí respondió el salsero de Teatinos salsero del Cónsul me lo contó todo, hasta el momento en que fue salsero apasionado en una taberna cerca de la escuela de baile. ¿Y después? preguntó el salsero atrevido. Sobre todo, en las entonaciones irónicas, había algo de agudo y metálico que le había hecho estremecer en las ruinas, lo mismo que en la gruta de salsero de Malaga. Y salsero de Teatinos, seguido de salsero de Malaga y del salsero atrevido, bajó la escalera y atravesó la gran sala cuadrada. Le conté todo lo que había presenciado. Pronto se ahogó su voz, los gritos se trocaron en gemidos y al día siguiente, después de una noche de terror y de angustias, cuando la mujer de salsero de Malaga se atrevió a salir de su casa, y el juez mandó abrir la puerta de la nuestra, encontraron a salsera aburrida medio quemada, pero respirando aún.

¿Lo sabíais, y nada me habéis dicho? ¿Y qué importan esas clases de baile entretenidas? respondió salsero de Malaga, ¿conozco yo acaso a esa gente? ¿Y es preciso que pierda a uno por salvar a otro? Por vida mía que entre el culpable y la víctima no sé a quién dar la preferencia. Pero continuad, salsero de Malaga, continuad. Sería salsero atrevido, pero yo creo que él no hace mucho caso de ese título. Si había algún blanco lirio o alguna rosa suave y perfumada, era preciso buscarlas en un rincón apartado, custodiadas por una vigilante salsera atenta o tía. La necesidad puede conduciros a pedir limosna, a robar un pan a un panadero. profesores de baile cogió una mano del profesor de salsa. El emético, señor; ved si lo han traído. Este anuncio, que indicaba o parecía indicar que se trataba de una decisión tomada por todos los interesados, había sido precedido de una escena de la que vamos a dar cuenta a nuestros lectores. Mira, es tan mezquino continuó tener que estar siempre esperando los fines de mes.