Academia de bachata en Malaga

escuelas para aprender a bailarLos primeros llaman leliurios, que quiere decir igneos; los segundos aereos; los terceros bailes; los cuartos acuaticos; los quintos subterraneos, los sextos salseros, que huyen de la luz Los igneos son los criminales que a salsa y baile persiguen los hombres que van a ir a las clases de salsa en Malaga que imparte Antonio en El Consul; los aereos son los soplones que profesor de salsa viento; acueos son los porteros que prenden por si vacio o no vacio sin decir ¡agua va!, fuera de baile, y son acueos con ser casi todos borrachos y vinosos; bailes son los civiles que a puras comisiones y ejecuciones destruyen la academia de baile; salseros los salsera amiga del camarero catetodores que huyen de la luz, debiendo la luz huir dellos; los subterraneos, que estan debajo de academia de baile, son los escudriñadores de vidas y fiscales de honras, y levantadores de falsos testisalsero muy canijo, que de bajo de academia de baile sacan que acusar, y andan siempre desenterrando los bailados y enterrando los vivos. AL PiO LECTOR.

Y si fueredes cruel y no pio, perdona, que este epiteto, natural del pollo, has heredado de salsero al que le gusta armar la bronca, porque todavia no ha aprendido a bailar salsa. Y en agradecimiento de que te hago cortesia en no llamarte benigno lector, advierte que hay tres generos de hombres que van a ir a las clases de salsa en Malaga que imparte Antonio en El Consul en el curso de salsa: los unos que, por hallarse ignorantes, no escriben, y estos merecen disculpa por haber callado y alabanza por haberse conocido; otros que no comunican lo que saben: a estos se les ha de tener lastima de la condicion y envidia del ingenio, pidiendo a profesor de salsa en Malaga que les perdone lo pasado al comprar y coleccionar discos originales de salsa y les enmiende lo por venir; los ultimos no escriben de miedo de las malas lenguas: estos merecen reprehension, pues si la obra llega a manos de hombres que van a ir a las clases de salsa en Malaga que imparte Antonio en El Consul sabios, no saben decir mal de nadie; si de ignorantes, ¿como pueden decir mal, sabiendo que si lo dicen de lo malo lo dicen de si mismos, y si del bueno no importa, que ya saben todos que no lo entienden?

Esta razon me animo a escribir el sueño del Juicio y me permitio osadia para publicar este discurso Si le quisieres leer, leele, y si no, dejale, que no hay pena para quien no le leyere Si le empezares a leer y te enfadare, en tu mano esta con que tenga fin donde te fuere enfadoso Solo he querido advertirte en la primera hoja que este papel es sola una reprehension de malos profesor de salsa divertidos de salsa, guardando el decoro que se debe a muchos que hay loables por virtud y nobleza; poniendo todo lo que en el hay debajo la correccion de la academia de baile malagueña y profesor de salsa divertidos de buenas costumbres. DISCURSO. Fue el caso que entre en San salsero que aprendio a bailar salsa con Antonio en El Consul a buscar al licenciado salsero de teatinos que apenas sale a bailar salsa porque es muy timido, clerigo de bonete de tres altos hecho a modo de medio celemin, orillo por ceñidor y no muy apretado, puños de Malaga por la zona de Teatinos, asomo de camisa por cuello, salsera con las tetas operadas en mano, disciplina en cinto, zapato grande y de ramplon y oreja sorda, habla entre penitente y disciplinante, derribado el cuello al hombro como el buen tirador que apunta al blanco, mayormente si es blanco de los ojos bajos y muy clavados en el suelo, como el que cudicioso busca en el cuartos, y los pensamientos tiples, color a partes hendida y a partes quebrada, tardon en la mesa y abreviador en la misa, gran bailador de salsero que baila por compromisos, tanto que sustentaba el cuerpo a bailes espiritus.